Tratamiento de la osteoartritis8 min de lectura
Fases de la artrosis explicadas: qué se puede hacer en cada fase
La artrosis rara vez aparece de un día para otro. El cartílago que recubre los extremos de los huesos se desgasta despacio, a menudo durante años, y la articulación cambia paso a paso. Saber en qué fase estás te ayuda a entender tus síntomas, lo que un tratamiento puede lograr de verdad y cuándo es el momento de actuar. Esta guía explica las fases con claridad, quién tiene más riesgo y qué se puede hacer en cada fase, desde el ejercicio hasta las infiltraciones de PRP y SVF.

Lo esencial en 30 segundos
- La artrosis suele evolucionar en cuatro fases, desde cambios iniciales leves hasta un daño grave.
- Las primeras fases dejan más margen para la prevención: peso, ejercicio y protección de la articulación son lo que más cuenta.
- El PRP es más útil en las fases 1–2 y el SVF en las fases 2–3, tras revisar el médico las pruebas.
- La artritis inflamatoria la trata un reumatólogo; el PRP y el SVF no sustituyen ese tratamiento.
- En la fase 4 las infiltraciones pueden aliviar un tiempo, pero se hablan con franqueza las opciones quirúrgicas.
Las fases de la artrosis de un vistazo
La artrosis es una enfermedad en la que el cartílago liso de la articulación se va adelgazando y volviendo áspero, el espacio entre los huesos se estrecha y el hueso de debajo reacciona engrosándose y formando pequeños crecimientos óseos. Afecta sobre todo a rodillas, caderas, manos, columna y hombros.
Los médicos suelen describir cuatro fases, según los síntomas y el aspecto de la articulación en la radiografía o la resonancia. Las fases son una orientación y no casillas rígidas: los síntomas no siempre coinciden con la imagen, y dos personas en la misma fase pueden sentirse de forma muy distinta.
1 – inicial
- Qué ocurre en la articulación
- Primeros cambios en el cartílago, espacio articular casi normal
- Síntomas habituales
- Dolor leve tras el esfuerzo, a veces sin síntomas
2 – leve
- Qué ocurre en la articulación
- Cartílago más fino, pequeños osteofitos, espacio algo más estrecho
- Síntomas habituales
- Dolor tras la actividad, rigidez por la mañana o tras el reposo
3 – moderada
- Qué ocurre en la articulación
- Estrechamiento claro del espacio articular, superficies más ásperas
- Síntomas habituales
- Dolor con los movimientos cotidianos, crujidos, hinchazón, menos movilidad
4 – grave
- Qué ocurre en la articulación
- Queda poco cartílago, hueso contra hueso, deformidad
- Síntomas habituales
- Dolor en reposo y por la noche, rigidez marcada, cojera o deformidad
Fase 1: primeros cambios y señales de alarma
En la fase más temprana los cambios son microscópicos o apenas visibles en las pruebas. Muchas personas no notan nada; otras sienten un dolor leve tras una caminata larga, una sesión de deporte o estar de rodillas, que se alivia con el reposo. También puede aparecer rigidez ocasional después de estar sentado.
Es la fase con más margen para la prevención. Mantener un peso saludable, fortalecer los músculos alrededor de la articulación, evitar la sobrecarga repetida y tratar bien las lesiones antiguas puede frenar la evolución. Como los síntomas son leves, esta fase suele pasar desapercibida; por eso merece la pena consultar una molestia articular que persiste aunque parezca poca cosa.
Fase 2: dolor, rigidez y estrechamiento del espacio articular
En la fase 2 el cartílago es claramente más fino y pueden aparecer pequeños crecimientos óseos (osteofitos) en los bordes de la articulación. En la radiografía el espacio articular aún se conserva en gran parte, pero empieza a estrecharse.
Las molestias típicas son dolor tras la actividad, rigidez matinal que cede en menos de media hora y molestias al empezar a moverte después de descansar. La articulación sigue funcionando bien la mayor parte del tiempo. Esta fase responde bien a la combinación de ejercicio terapéutico, control del peso, analgésicos indicados por el médico y, cuando está indicado, infiltraciones regenerativas.
Fases 3 y 4: deformidad y movilidad limitada
En la fase 3 el espacio articular está claramente estrechado y las superficies son ásperas. El dolor aparece con actividades normales como caminar, subir escaleras o levantarte de una silla. La articulación puede hincharse tras el esfuerzo, crujir y perder parte de su movilidad.
En la fase 4 queda poco cartílago y los huesos rozan entre sí. Puede haber dolor en reposo y por la noche, la rigidez es marcada y la articulación puede deformarse de forma visible: en la rodilla, por ejemplo, la pierna puede arquearse. La distancia que puedes caminar se reduce y la vida diaria se limita. En esta fase el tratamiento sin cirugía aún puede aliviar a algunas personas, pero a menudo se plantea la prótesis.
Quién tiene más riesgo y cuándo acudir al médico
El riesgo de artrosis aumenta con la edad, pero la edad no es el único factor. Otros son:
- el exceso de peso, que aumenta la carga sobre rodillas y caderas;
- lesiones articulares previas, como fracturas o roturas de menisco o ligamentos;
- la carga pesada repetida en el trabajo o el deporte;
- los antecedentes familiares y la forma de la articulación;
- el sexo femenino, sobre todo después de la menopausia.
Acude al médico si el dolor articular dura más de unas semanas, si la articulación se hincha, se bloquea o falla, o si el dolor te despierta por la noche. Una articulación roja, caliente y muy dolorosa, el dolor articular con fiebre o la hinchazón de varias articulaciones a la vez requieren atención rápida, porque puede tratarse de una infección o de una artritis inflamatoria. Las enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide las trata un reumatólogo; el PRP y el SVF no sustituyen ese tratamiento.

Qué se puede hacer en cada fase: apoyo, PRP, SVF
El tratamiento se adapta a la fase y a cuánto limita la articulación tu vida. En la práctica, las opciones se van sumando:
- en todas las fases: ejercicio regular y fisioterapia, control del peso, calzado adecuado, dosificar la actividad y analgésicos indicados por el médico;
- fases 1–2: se puede añadir PRP, plasma rico en plaquetas obtenido de tu propia sangre, para calmar la inflamación y apoyar los tejidos de la articulación;
- fases 2–3: el SVF, una fracción celular obtenida de una pequeña muestra de tu propio tejido adiposo y combinada con plasma, suele plantearse cuando los cambios son más marcados y se busca un efecto más duradero;
- fase 4: las infiltraciones aún pueden aliviar el dolor durante un tiempo, pero se hablan con franqueza las opciones realistas, incluida la cirugía.
Existen también otras infiltraciones, como las de un gel lubricante o las infiltraciones hormonales antiinflamatorias; se trata de información general, y su elección corresponde a tu médico. Sea cual sea el método, el efecto de las infiltraciones varía de una persona a otra y depende de la fase, el peso y la actividad, así que nadie puede prometer un resultado concreto. Cómo se realizan el PRP y el SVF paso a paso se explica en la página de tratamiento articular.
Cuándo las infiltraciones ya no bastan
Las infiltraciones son más útiles mientras la articulación todavía tiene cartílago que proteger. Pierden eficacia cuando hay roce de hueso contra hueso, la articulación está claramente deformada o el dolor limita la marcha pese a un tratamiento bien hecho.
Las señales de que es momento de hablar de cirugía con un traumatólogo son el dolor en reposo y nocturno que ya no responde al tratamiento, una pérdida clara de movilidad, caídas repetidas o una articulación que falla. La prótesis es una cirugía mayor con una rehabilitación larga, así que conviene tomar esta decisión con una idea clara de tus pruebas y de lo que ya se ha probado.

Tu plan personal en City Medical Centre
City Medical Centre ofrece PRP y terapia celular SVF para rodilla, cadera, hombro, codo, tobillo y pequeñas articulaciones de la mano, también en problemas de menisco. El procedimiento se hace en un día con anestesia local, las infiltraciones se aplican guiadas por ecografía y no hay muletas ni ingreso.
Las revisiones se hacen al mes, a los tres meses y a los seis meses: el dolor suele ceder durante el primer mes, la movilidad mejora en unos tres meses y el efecto completo se desarrolla en unos seis meses. City Medical Centre no realiza cirugía de prótesis articular ni aplica infiltraciones de gel lubricante u hormonales en la articulación.
La clínica trabaja con pacientes del extranjero. La primera consulta y la revisión de tus pruebas son gratuitas y pueden hacerse en línea: envía tus radiografías, resonancias o ecografías y describe tus síntomas. El médico valora la fase, te dice con sinceridad si el PRP o el SVF tienen sentido en tu caso y, si es así, te da el precio, que después queda fijado en el contrato. Un coordinador personal te acompaña desde el primer mensaje hasta las revisiones, y puedes enviar preguntas por Telegram. Más información en la página de tratamiento de la artrosis.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fases de artrosis hay?
Los médicos suelen describir cuatro fases, desde cambios iniciales con poco o ningún dolor hasta un daño grave con roce de hueso contra hueso. La fase se valora por los síntomas junto con la radiografía o la resonancia, y los síntomas no siempre coinciden exactamente con la imagen.
¿Se puede frenar la artrosis en una fase temprana?
El cartílago desgastado no vuelve a crecer del todo, pero a menudo se puede frenar la evolución. Mantener un peso saludable, fortalecer los músculos alrededor de la articulación, evitar la sobrecarga y tratar bien las lesiones son lo que más ayuda en las fases 1 y 2; si aparecen síntomas, pueden añadirse infiltraciones.
¿En qué fase de la artrosis funciona el PRP?
El PRP suele ser más útil en las fases 1 y 2, cuando la articulación aún conserva buena cantidad de cartílago. En la fase 3 se plantea con más frecuencia el SVF. En la fase 4 las infiltraciones pueden aliviar un tiempo, pero el médico también habla de las opciones quirúrgicas. La decisión se toma tras revisar tus pruebas.
¿Qué tan rápido avanza la artrosis?
Varía mucho. En muchas personas avanza despacio a lo largo de años; en otras, sobre todo tras una lesión o con exceso de peso, puede avanzar más rápido. Las revisiones periódicas y nuevas pruebas cuando cambian los síntomas permiten ver a qué ritmo cambia la articulación.
¿Cuándo debo acudir al médico por dolor articular?
Si el dolor dura más de unas semanas, la articulación se hincha, se bloquea o falla, o el dolor te despierta por la noche. Una articulación caliente, roja y muy dolorosa, el dolor con fiebre o varias articulaciones hinchadas requieren atención rápida, porque puede ser una infección o una artritis inflamatoria que trata el reumatólogo.
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